Mujeres unidas contra la violencia digital; ¡Ni porno ni venganza La Ley Olimpia Avanza!

Por: Carol Arriaga

Olimpia Coral Melo Cruz tenía tan sólo 18 años, cuando intentó quitarse la vida en tres ocasiones. La razón: se había difundido sin su consentimiento un video sexual en el que aparecía desnuda con su ex novio, quien negó ser él quien aparecía con ella y además, aseguró que él no lo había difundido.

Carol Arriaga: ¿Qué es lo que te llevó a luchar contra la violencia digital?

Olimpia Coral Melo: Se difundió un video sexual sin mi consentimiento. Yo soy originaria de la sierra norte del estado de Puebla, Huachinango, y como dicen: pueblo chico infierno grande. Cuando empezaron a distribuir ese video fui muy juzgada, muy señalada y sentenciada socialmente como si yo hubiese sido la delincuente. Me sentía muy culpable.

Dejé mi vida normal porque me daba mucha vergüenza haber sido pública sin mi consentimiento, pero yo inicialmente no sabía que eso era una violencia machista, de un sistema en el que a las mujeres siempre nos juzgan por todo, y más cuando son cuestiones de intimidad.

CA: ¿Qué sucedió después de que se viralizó el video?

OCM: Estuve en depresión, inclusive llegué a pensar en el suicidio, dejé la escuela, el trabajo, mis amistades y mi vida, e incluso mi vida sexual. El video lo explotaron en todas las páginas de pornografía que existen o que se ven en el país.

CA: ¿Qué sentías en ese momento?

OCM: Me daba mucho miedo, bajé todas mis redes, me desaparecí un buen rato y ese tiempo fue de golpeteo porque así me sentía: golpeada. Cada interacción, cada like, cada compartido, cada comentario, para mí fue un golpe, siempre lo he dicho: no necesitaban agredirme físicamente porque lo estaban haciendo.

Había muchas más mujeres en la misma circunstancia que yo. Estas páginas no solamente operan en la red, sino también a través de las redes sociales; muchos de los contenidos de la pornografía salen a raíz de la difusión sin autorización de videos de personas de a pie que no son parte de la industria del porno, sino mujeres y hombres que hacemos sexting o que vivimos nuestra sexualidad a través de las tecnologías y habitamos ese espacio tecnológico. Gran parte de estos contenidos se distribuyen sin consentimiento.

Al ver que a muchas mujeres en la misma situación que yo, y ya siendo tan pública, porque me habían popularizado tanto, fui a poner una denuncia a un Ministerio Público.

CA: ¿Querías justicia?

OCM: Quería justicia, pero no sabía de qué. No sabía cómo se llamaba lo que me estaba pasando, pero sabía que no estaba bien.

CA: ¿En algún momento te sentiste sola?

OCM: En todos los momentos me sentí sola. Personas que me conocían, mis vecinos, mis vecinas, no se hartaron de burlarse de mí, de minimizarme o humillarme. Cuando hablo en primera persona, lo hago con el sentimiento de muchas mujeres, que de manera colectiva están pasando por lo mismo, pero no se atrevían a decirlo.

CA: ¿Son muchas mujeres solas viviendo lo mismo?

OCM: Sí, y no se atreven a decirlo porque te sientes culpable, porque tú grabaste el video, tú tomaste la foto, era tu novio, lo amabas, lo querías y no te violó, no te emborrachó, no te forzó y no abusó de ti, entonces, tú tienes la culpa.

CA: ¿Esta violencia digital es la que había en las páginas donde suben o subían el contenido sexual de las mujeres?

OCM: Sí, en estas páginas las mujeres también sufren ciberacoso y ninguna se defendía, ninguna decía nada y todas les tenían miedo a páginas porno que operaban en Facebook. Me decían: tengo miedo y les di like para que me lleguen las notificaciones.

Pero al ir al Ministerio Público y vi que no había delito y sólo se burlaron de mí. Me dijeron “no hay nada que hacer porque eres mayor de edad, tú tuviste la culpa”, entonces decidí trabajar porque sí hubiera delito.

CA: ¿Así inicia la Ley Olimpia?

OCM: Sí, empecé a hablar, a pedir asesorías y utilicé mis nociones de derecho penal cuando todos me decían que estaba loca, que eso no se podía legislar y que lo virtual no es real; pero lo virtual sí es real. A partir de ahí nació la #LeyOlimpia, que es una reforma sobre delitos digitales en el ámbito sexual, delitos contra la intimidad sexual al Código Penal, y a la Ley de Acceso a una Vida Libre de Violencia para reconocer la violencia digital como una modalidad de violencia contra las mujeres. Esto era algo que no existía, porque la violencia contra las mujeres era física, psicológica, obstétrica e incluso la política, pero no digital.

A lo largo del camino conocí a más mujeres que habían sido víctimas y nos unimos para conformar el Frente Nacional por la Sororidad, y después de casi seis años de lucha el 23 de diciembre de 2018 se aprobó la reforma en Puebla. Ahora está en 18 estados de la República Mexicana.

CA: ¿Estas satisfecha?

OCM: Estoy contenta y estoy esperanzada de que las cosas puedan ir cambiando. Cuando dicen no se va a poder, decimos: con unidad, fuerza y lucha sí se puede. Vamos a estar en jubilo cuando ya ninguna mujer, sobre todo una niña, sea víctima de este tipo de violencia.

El cambio de gobierno cambió el panorama. El que haya sido electa una mujer como jefa de gobierno de la Ciudad México, también facilitó que pudiéramos llegar a más congresos para hablar sobre la violencia digital y la libertad sexual de las mujeres.

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