El ciclismo, una alternativa ecofeminista

Por: Carol Arriaga, Secretaria de Mujeres del CEN, morena

El ecofeminismo es un movimiento que surgió en la década de 1970 para conjugar dos convicciones políticas: el ecologismo y el feminismo. Desde aquel momento se colocó como una orientación que ha buscado poner al problema medioambiental en el centro del debate, ponderando las aportaciones de las mujeres.

Durante el siglo xx, el modelo económico basado en la industrialización y el extractivismo, dio como resultado una situación grave para el medio ambiente, y en este marco el ecofeminismo ha generado propuestas  tanto para cambiar el modelo de desarrollo a niveles macroeconómicos y geopolíticos como también considerando la importancia de las acciones cotidianas, al reconocer que la suma de esfuerzos es un motor para generar cambios profundos a todos los niveles.

Uno de los problemas asociados con el medio ambiente en todas las grandes urbes mundiales es el de la movilidad. Se calcula que en zonas como el Valle de México las emisiones generadas por vehículos representan alrededor del 60% de contaminación en el aire. Problemas como el congestionamiento vial, la polución y la pérdida de tiempo en el tráfico, que disminuyen la calidad de vida, podrían aminorarse con el aumento de opciones de movilidad distintas al automóvil.

La bicicleta se ha colocado como una alternativa ecológica, sustentable y económica que, además, históricamente ha representado libertad y autonomía. Durante el siglo xx muchas mujeres encontraron en el uso de la bicicleta una oportunidad para explorar libremente el espacio público, tradicionalmente pensado para los varones. Además, al hacer uso de este medio de transporte, las ecofeministas comenzaron a apoderarse de su cuerpo mediante la actividad física, experimentando una sensación de autonomía que, en su momento, escandalizó a grupos machistas conservadores.

En la época actual, además de los beneficios para la salud y la libre movilidad, el uso de la bicicleta se coloca como una alternativa viable a los problemas de transporte de urbes hiperpobladas como la Ciudad de México.

Además, la crisis de salud provocada por la pandemia es una razón de peso para optar por la bicicleta y disminuir las aglomeraciones en el transporte público.

Sin duda la bicicleta es un vehículo ecofeminista que contribuye al empoderamiento de las mujeres, y afortunadamente va ganando cada vez más espacio insertándose dentro de las políticas de urbanismo y movilidad de las ciudades más modernas de México y el mundo.

Lee más sobre la bicicleta como medio de emancipación en el Número 2 de la revista feminista Cuarta Ola

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s