Feminicidio, el concepto en breve

Por: Karla Motte

El concepto “Feminicidio”, un flagelo social reconocido por diversas instancias internacionales, fue acuñado por la intelectual feminista mexicana Marcela Lagarde, quien retomó la voz anglosajona “femicide” para denominar a un tipo de violencia ejercida hacia las mujeres por su condición de género. En el engranaje teórico de Lagarde, se retomó y enriqueció el término utilizado desde el año 1976 por Diana Russell y Jill Radford en una obra pionera sobre la violencia de género titulada Femicide. The Politics of Woman Killing, en la cual se utilizó el concepto para nombrar a los asesinatos de mujeres. Casi dos décadas más tarde, Lagarde tradujo la palabra femicide y lo reformuló como “feminicidio”, creando una categoría de análisis con el potencial de ser considerada en la impartición de justicia.

Lagarde ha explicado que utilizó la voz femicide en español como feminicidio, porque femicide era únicamente un término homólogo de la categoría “homicidio” (referida etimológicamente como el asesinato de varones) que no explicaba con suficiencia las características de la violencia hacia las mujeres. A diferencia de la violencia ejercida contra los varones, explica Lagarde, las mujeres son víctimas de un conjunto de formas de violencia que forman parte del sistema patriarcal que, en ocasiones, puede derivar en asesinatos e incluso en suicidios. Las particularidades de los crímenes de odio contra las mujeres por el hecho de ser mujeres, fueron explicados mediante la palabra feminicidio como parte de un engranaje social, cultural e institucional en donde está implicado el Estado al permitir prácticas que legitiman la violencia hacia las mujeres y la inequidad.

La discusión teórica sobre la pertinencia del concepto duró varios años, y en 2006 se realizó el primer esfuerzo de tipificación penal del delito de feminicidio, que fue impulsado por Marcela Lagarde quien en ese entonces cumplía el cargo público de Diputada Federal. Los avances académicos sobre la teoría feminista y la perspectiva de género sentaron las bases para que diversas instancias reconocieran los aportes del término feminicidio en diversas áreas. Desde2007 algunos países de América Latina introdujeron el concepto feminicidio (El Salvador, México, Panamá y Perú) o femicidio (Chile, Costa Rica, Guatemala y Nicaragua) en sus códigos penales para fortalecer las estrategias de persecución y sanción de los responsables de los hechos de violencia contra las mujeres, así como la reparación y compensación de las víctimas. En el caso mexicano, fue hasta 2011 que se comenzó a tipificar el feminicidio como delito autónomo en los estados.

México plasmó la versión oficial del concepto feminicidio en la Ley general de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia publicada en 2007 como “la forma extrema de violencia de género contra las mujeres, producto de la violación de sus derechos humanos, en los ámbitos público y privado, conformada por el conjunto de conductas misóginas que pueden conllevar impunidad social y del Estado, y puede culminar en homicidio y otras formas de muerte violenta de mujeres”.

En abril del 2014 la voz feminicidio fue admitida por la Real Academia de la Lengua (RAE), solo un año después de que desde diversos espacios recibió duras críticas sobre su postura ultra conservadora y el rechazo tajante de algunos de sus conceptos, que tenían cargas abiertamente misóginas.

El aporte de la mexicana Marcela Lagarde ha trascendido los espacios académicos para enriquecer la tipificación de un delito que pone énfasis en la violencia que se genera desde múltiples espacios, que además es reproducida por un Estado colapsado que es incapaz de impartir justicia y favorece la impunidad. Sin embargo, a pesar de los instrumentos nacionales e internacionales para reconocer y castigar este crimen, el contexto de violencia generalizada y de corrupción e impunidad en México, ha derivado en el aumento sin precedentes de asesinatos de mujeres, que además han sido sistemáticamente invisibilizados.

Tanto hombres como mujeres víctimas de la violencia merecen ser nombrados, pero también debe reconocerse que los feminicidios son un tipo de violencia instrumental trazada sobre los cuerpos femeninos para enviar un mensaje que perpetúa el miedo y la subordinación de las mujeres.

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