17 de octubre, conmemoración del sufragio femenino en México

El 17 de octubre de 1953 apareció en el Diario Oficial de la Federación el Decreto que reformó la constitución para reconocer el derecho de las mujeres a votar y ser votadas. El camino para la obtención del sufragio femenino fue arduo y a las feministas mexicanas les tomó varias décadas de intensas luchas y negociaciones este logro fundamental para la democracia.

Las peticiones de las mujeres para que les fuesen reconocidos sus derechos políticos ocurrieron desde finales del siglo XIX, con mujeres que pusieron acento en la necesidad de que las mujeres se consideraran en un plano de igualdad.

Sin embargo, a la par de la lucha revolucionaria que inició en 1910, el sufragismo se intensificó. Era natural que en medio de un proceso de transformación tan profundo como el ocurrido a inicios de siglo, también las mujeres se involucraran y vieran en ese el momento adecuado para ser incorporadas de lleno en la vida pública.

Una de las voces más intensas en ese sentido fue la de Hermila Galindo, quien se adscribió a la lucha revolucionaria del lado del constitucionalismo y pensaba que la revolución debía hacerle justicia a las mujeres. Para alcanzar esta meta, envió una petición al Congreso Constituyente solicitando que se discutiera el tema del voto femenino. Sin embargo, el grupo de varones que estaban redactando la Constitución, consideraron el tema totalmente irrelevante e, incluso, se rieron cuando el diputado Félix Palavicini preguntó si se iba a discutir la cuestión. Aunque parecía que el diputado quería tomar en serio la propuesta, en realidad expresó su preocupación de que, si no lo aclaraban, las mujeres podían creer que sí contaban con ese derecho.

La redacción de la Constitución quedó en masculino, y la inteligente Hermila consideró que si no se mencionaba a las mujeres, era porque la palabra “ciudadanos” incluía a ambos sexos. Bajo este argumento, decidió lanzar su candidatura a diputada en 1918, y a pesar de las burlas y desprestigio, no desistió. Al no serle reconocido el triunfo, Hermila argumentó que había ocurrido un fraude.

Pasaron los años y continuamente llegaban peticiones al Congreso para que se otorgara el voto a las mujeres, pero la propuesta no era atendida. Mientras, en varios países del mundo avanzaba la agenda del sufragismo y las mexicanas no se quedaron atrás en la exigencia. En 1936, durante el periodo presidencial del general Lázaro Cárdenas, se organizaron miles de mujeres para exigir su derecho al voto, en una organización llamada Frente Único Pro Derechos de la Mujer. El presidente Cárdenas incluso envió una iniciativa que se aprobó, pero finalmente decidió no publicarla en el Diario Oficial. Éste fue uno de los momentos más tristes de la lucha, pues muchas mujeres confiaron en que el revolucionario Cárdenas por fin les haría justicia.

Sería hasta 1952 cuando el recién electo presidente Adolfo Ruiz Cortines enviara la iniciativa definitiva, que se discutió nuevamente en todo el país, para reformar la Constitución y darles a las mujeres el derecho de votar y ser votadas a nivel federal. Su antecesor, Miguel Alemán, dio el primer paso con la aprobación del voto femenino a nivel municipal, y era cuestión de tiempo para que la ciudadanía plena de las mujeres fuera una realidad en nuestro país.

Finalmente, el voto se aprobó y el decreto se publicó en 1953. De esta forma, las mujeres de todo el país votaron por primera vez en la elección intermedia del 3 de julio de 1955.

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