La verdadera vía de transformación está en la militancia

La naturaleza de un partido político es presentarle a la ciudadanía una opción de representación de sus demandas. Ofrecer una plataforma, principios rectores de sus proyectos y candidaturas, por lo tanto, es lo que justifica su existencia. Morena es un partido político único en la historia reciente de México, pues a diferencia de otros, surgió de un movimiento social muy amplio y diverso. De ahí que sus principios contemplaran la inclusión y pluralidad como parte fundamental de sus postulados políticos.

Sin embargo, de esta apertura para acoger múltiples voces bajo el lema irrenunciable de trabajar primero por los pobres, estipulada en sus propios estatutos, ha ocurrido una manipulación alevosa, justificada en la emergencia sanitaria pero que recoge la desafortunada inercia de la incapacidad para realizar transiciones internas con apego a sus propios estatutos.

Tras el triunfo del 2018, que implicó una avasallante demostración del pueblo mexicano por consolidar un cambio de régimen, en morena se inició un camino sinuoso en la elección de su dirigencia. En 2019 fue imposible celebrar la elección por una serie de impugnaciones y judicialización del proceso. En 2020, en continuidad con la ausencia de apego a la institucionalidad, se optó por la realización de encuestas por un mandato del Tribunal Electoral por lo que, ya fuera de la propia norma interna, este proceso de selección se tomó como si fuera un mecanismo legítimo de selección, en el cual además se abrió la posibilidad de que personas no afiliadas al partido fuesen encuestadas.

Entre 2019 y 2020, como se vio, el partido más fuerte e importante de México paulatinamente hizo a un lado sus vías electivas estatutarias y a ello se sumó la emergencia sanitaria por la COVID-19, que no permite la realización de asambleas y procesos de selección de candidaturas como tendrían que realizarse en condiciones de normalidad. Pero las condiciones ya estaban puestas para que en 2021, una coyuntura crucial para la continuidad del proyecto de la Cuarta Transformación, las candidaturas se eligieran en ausencia total de mecanismos transparentes.

En este panorama, la Comisión de Encuestas no ha logrado otorgarle a la militancia un marco de certeza en sus procesos para recoger la opinión ciudadana, además de que el propio resultado de una encuesta no puede reflejar de ningún modo, el trabajo y compromiso de quienes contienden. Por si fuera poco, aunado a lo anterior, la encuesta no se erige como un resultado en sí mismo sino como un elemento a ser valorado para la designación unilateral de candidaturas.

La militancia fundadora del movimiento político más grande e importante del México contemporáneo, no ha visto reflejado en plenitud su esfuerzo en el más reciente proceso de selección de candidatas y candidatos. Personajes impresentables salen a la luz como abanderados y abanderadas de morena y la prensa opositora se regodea en ello; todo como consecuencia de la incapacidad de nuestro partido-movimiento por seguir a cabalidad los cauces institucionales que le dan origen y sentido a la verdadera militancia.

La oportunidad histórica de transformar la política sólo podrá recomponerse si la militancia de morena trabaja para recobrar la vía estatutaria, con cauces internos institucionales regidos por la ética como ejes de la transformación.

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