Mujer y emprendimiento en México

Por: Concepción García Ortiz

En México, al igual que en el resto del mundo, la pandemia ha hecho estragos en la economía. Hay una necesidad imperante y más personas deciden iniciar proyectos empresariales y comerciales para hacerla crecer. Éstos son fundamentales para desarrollar nuevas líneas económicas ya que crean empleos y activan el flujo de capital en el país. Por ello, la contribución de las emprendedoras y emprendedores al desarrollo económico resulta relevante no solo en México, sino a nivel mundial. 

Una vez mi padre me dijo “el empresario es un espécimen en vías de extinción”. Ciertamente, emprender no es tarea fácil. No solo se necesita capital y una idea de valor para ser exitoso, sino también liderazgo, inteligencia y fortaleza entre muchas otras facultades. Pero ser mujer y emprendedora es todavía un desafío mucho mayor. La mujer emprendedora no sólo lucha diariamente contra los vaivenes de una economía global para pagar materias primas, proveedores, sueldos, seguros, créditos e impuestos sino que además debe enfrentarse al sistema patriarcal.

No obstante, en México cada vez somos más. Según datos del Instituto Nacional del Emprendedor, en el año 1995 éramos 2.5 millones de emprendedoras. Actualmente alrededor de 4 millones.  Es decir que actualmente, el 19% de las empresas del país están lideradas por mujeres.

El emprendimiento femenino está presente en la sociedad mexicana desde siempre: las mujeres mexicanas somos, por definición, emprendedoras. Las mujeres siempre aportamos y ayudamos a la economía familiar a través de pequeños negocios. No es extraño encontrar mujeres que hacen de su habilidades y hobbies una herramienta para emprender. Quién no conoce a la amiga, a la vecina, la prima que vende sus habilidades culinarias para fiestas y cumpleaños. La que vende bajo catálogo desde artículos de belleza hasta aceites esenciales. La que importa ropa y la vende en las redes y mercadillos…

El reto es convertir ese negocio que prospera en una verdadera empresa. Y ahí es cuando nos frenamos.

El principal obstáculo es nuestra cultura. Generalmente, los hombres son los que generan negocios mientras la mujer se queda en casa. La costumbre marca para muchas familias que son los hijos varones quienes heredan y gestionan la empresa o empresa de la familia. Las mujeres emprendedoras somos una minoría y además estas empresas tienen un menor posicionamiento en el mercado, ganan menos y se concentran en el sector terciario: comercio y servicios.

La cultura machista limita nuestros sueños, y al final muchas se conforman con su pequeño negocio no formal que contribuye con unos cuantos pesitos a la economía familiar limitando su crecimiento.

Hay que desterrar la idea de que las mujeres estamos menos capacitadas que los hombres para dirigir empresas. El último informe del Instituto del Fracaso muestra que el 48% de las empresas femeninas mexicanas fracasa, mientras que el porcentaje de los hombres supera el 60%.

Otro gran freno es el tiempo. Aunque muchas de las mujeres que emprenden declaran que lo hacen porque para ellas es muy difícil compaginar los horarios laborales con la familia. Pero la gestión y el liderazgo de una empresa, por pequeña que sea requiere mucha dedicación. Y de dónde sale el tiempo, si además de llevar la empresa cae sobre nosotras la responsabilidad del cuidado del hogar y de toda la familia.

Al final se imponen dobles y triples jornadas que merman nuestra salud tanto física como mental.

Para poder salvar esta barrera se necesita una educación en igualdad donde hombres y mujeres por igual repartan las tareas y un sistema de apoyos de guarderías y colegios con un horario adaptado donde papás y mamás puedan no tengan que decidir entre ser padres o madres y ser profesionistas.

Formación y capacitación

En México sólo 15 mujeres de cada 100 terminó sus estudios. Pero, además, a las mujeres no se nos educa para liderar empresas. El mundo de las escuelas de negocios está todavía acaparado por los hombres. Sin embargo, la formación es indispensable para la buena gestión de un proyecto empresarial. La buena noticia es que las mujeres emprendedoras cuentan hoy con más apoyos que nunca para desarrollar y profesionalizar sus proyectos, muchos de ellos gratuitos. La pandemia hizo que en estos meses hayan proliferado miles de cursos y programas en internet completamente gratuitos. Ahora cómodamente desde nuestra casa podemos acceder a formaciones antes impensables. Incubadoras que te ayudan a validar tu idea, te asesoran de cómo armar un plan de negocio, te ayudan a determinar el precio, te dan muchas técnicas para definir tu cliente ideal, te muestran cómo hacer marketing digital. Herramientas indispensables para cualquier emprendedora, pues no olviden que los comienzos son difíciles y necesitamos saber de todo un poco, no sólo para desarrollar nuestro negocio, si no también para poder delegar.

Financiación

Las mujeres ponemos en marcha las empresas con la mitad de capital que los hombres, según un estudio del National Women’s Business Council.  Debido a la poca información disponible sobre las alternativas de financiación para sus empresas y las pocas ayudas que existen, la mayoría de las emprendedoras financian su negocio a través de la ayuda de familiares y amigos o de sus ahorros, pocas lo hacen a través de inversión de capital.

En México, solo el 11% del crédito bancario está dirigido a las pequeñas empresas en crecimiento y con tasas de interés muy altas. Las dificultades de financiación se deben a que nosotras podemos aportar menores avales y ahorros económicos, dado que solemos ocupar puestos peor remunerados. Sin embargo, el informe también confirma que otra de las causas es la desigualdad. Muchos inversores prefieren apostar por otros hombres.

Aunque Gobierno, cámaras empresariales y asociaciones civiles ofrecen programas y apoyos económicos para mujeres emprendedoras, es necesario que tengan mayor difusión. Con información y capacitación adecuada las emprendedoras tienen más  oportunidades de poder armar su plan de negocio, saber cuánto capital necesitan y cuáles son sus capacidades de pago  y poder acceder a un crédito sin caer en problemas. Y además existen financiaciones alternativas como fondeadoras, algunas de ellas exclusivas para mujeres

El miedo al fracaso

De acuerdo con el Reporte Global de Emprendedores, elaborado por la empresa de ventas directas Amway México, cerca del 87% de los mexicanos considera el miedo al fracaso como un factor para detenerse y no crear su propio negocio. Y es verdad, el miedo es el primer freno, sobre todo sí tienes un trabajo como asalariada. Después vendrán muchos otros. Los negocios, en general, tienen altos y bajos, por lo que es fácil desmotivarse si no se logran las ventas que se esperaban, o frustrarse al lidiar con clientes difíciles, en especial si recién se está emprendiendo. 

Para las emprendedoras es de gran importancia empoderarse y tener la determinación que las lleve al éxito. En este sentido, creer en sí mismas, capacitarse continuamente y aprender a gestionar el tiempo son claves para cualquier emprendimiento.

Además, las mujeres tenemos un gran recurso para vencer el miedo: la sororidad. Antes presencialmente y ahora por la pandemia en internet se encuentran foros donde mujeres comparten experiencias, muchos logros y también muchos fracasos. Son foros donde además puedes exponer problemas y otras participantes te dan alternativas u opiniones para solventarlos. Rodearte de otras mujeres que te apoyen y te alienten en momentos difíciles es fundamental para aumentar nuestro potencial.

Desde mi experiencia les comparto que el miedo no se quita, sólo aprendemos a vivir con él. Pero para mitigarlo debemos formarnos. Acudan a una incubadora de negocios que les ayude a validar su idea de negocio. Existen muchas de estas asociaciones y algunas de ellas ofrecen becas totales. Por ejemplo: Road to Growth, Mass Challenge, el programa Momentum.

También contamos con fundaciones, como Proempleo que ofrece talleres especializados y formación continua y asesoramiento personalizado para tu proyecto en temas como finanzas, marketing o ventas… Asimismo existen especializaciones gratuitas en ventas digitales, como Ecodiem o Rebeldes Online. 

En el tema de financiación contamos con créditos y fondeadoras y es importante recordar que gracias a un buen plan de negocio, el dinero no será un obstáculo. No estén solas. También pueden apoyarse en grupos de empresarias en Facebook como Empresarias y algo más, Lady Multitask, Foros como We Connect …

Sobre todo, es muy importante valorar y recordar nuestros logros, por pequeños que sean. Personalmente, tengo un bote de cristal donde anoto en un trozo de papel mis victorias. Cuando estoy deprimida o bloqueada leer uno de ellos me brinda perspectiva y me infunde nuevas energías.

Recuerden, cuando las cosas salgan mal, solo hay que pensar que el camino no es fácil y bastante tortuoso y cómo decían los romanos: “Vincit qui patitur”: persevera y ganarás.

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